
Una de mis aficiones es fotografiar Graffitis, pienso que son realmente obras de arte consustanciales con lo efímero, están ahí por un pequeño tiempo, los "writters" (pintores) pueden pintar encima de cualquier otro graffiti sea suyo o no sin que nadie pueda molestarse, eso o la brigada de limpieza acabara ineludiblemente con ellos.
Realmente fotografiarlos es tener la posibilidad de acariciar un universo paralelo, porque nunca sabes con que te vas a encontrar cuando sales de casa con la cámara, y os confieso que hay días esplendidos, pero hay mas todavía, los graffitis suelen estar en zonas alejadas de los centros de las ciudades, en polígonos industriales, lugares solitarios, vías de tren o rieras.
Lo curioso es que en muchas ocasiones tienes la posibilidad de dialogar con gentes que de no ser por este pequeño hobbie nunca tendría la posibilidad de conocer y de disfrutar de ellos, de un lenguaje nuevo, cargado en ocasiones de una sabiduría que ya quisiese para mi, de humanidad, de sencillez, de candidez, de buen rollo, de ese lenguaje que te confirma que hay algo mucho mas importante por llegar que mi vida cotidiana.
La foto de este graffiti la hice en una plaza solitaria, muy pequeñita, en la ladera de una montaña, en un barrio de los aledaños de una ciudad de la costa catalana, venia me perra conmigo, un pastor alemán que por lo normal a pesar de mis intentos de sociabilización suele tener comportamientos algo agresivos por lo que ante la duda siempre prefiero tener la precaución de llevarla sujeta.
En la plaza sentada en un pequeño banco de piedra había una chica de 16 o 17 años, de aspecto frágil, con un perrillo muy chico, muy tranquilo que estaba tumbado junto a ella, alejado de ella todo lo que su correa le daba, a pesar de la posición incomoda el perro parecía satisfecho y feliz.
El perrillo pasaba totalmente de mi perra y ella curiosamente tenia una ganas locas de acercarse a el, para no parecer presuntuoso le explique a la chica el carácter de mi perra y mis miedos, y ella con toda tranquilidad y sin dar importancia a lo que yo decía me empezó a explicar no sin esfuerzo, tenía algún problema importante de lenguaje, las vicisitudes de su perro, era epiléptico y las visitas al veterinario y la medicación y lo que ella creía acerca de como debía de llevarse en adelante el tratamiento y lo poco que el veterinario tenia en cuenta si su perro avanzaba o no y me empezó a hablar de pastores alemanes porque su tío había tenido uno, pero que no era igual al mio y siguió hablándome de pastores alemanes......... entre tanto mi perra ya estaba lamiendo al suyo y dándole besos en el morro......
Entre mi pensaba que tenía razón en lo que me explicaba de su perro en relación a la medicación, aplicaba el sentido común de forma aplastante, yo en su caso no hubiera hecho esa reflexión, yo escuchaba...... entremezclada en varias ocasiones la frase "mi tío había tenido un pastor alemán pero que no era igual al tuyo"
Este post es para ella, para esa chica, aunque posiblemente no lo lea nunca....
Realmente fotografiarlos es tener la posibilidad de acariciar un universo paralelo, porque nunca sabes con que te vas a encontrar cuando sales de casa con la cámara, y os confieso que hay días esplendidos, pero hay mas todavía, los graffitis suelen estar en zonas alejadas de los centros de las ciudades, en polígonos industriales, lugares solitarios, vías de tren o rieras.
Lo curioso es que en muchas ocasiones tienes la posibilidad de dialogar con gentes que de no ser por este pequeño hobbie nunca tendría la posibilidad de conocer y de disfrutar de ellos, de un lenguaje nuevo, cargado en ocasiones de una sabiduría que ya quisiese para mi, de humanidad, de sencillez, de candidez, de buen rollo, de ese lenguaje que te confirma que hay algo mucho mas importante por llegar que mi vida cotidiana.
La foto de este graffiti la hice en una plaza solitaria, muy pequeñita, en la ladera de una montaña, en un barrio de los aledaños de una ciudad de la costa catalana, venia me perra conmigo, un pastor alemán que por lo normal a pesar de mis intentos de sociabilización suele tener comportamientos algo agresivos por lo que ante la duda siempre prefiero tener la precaución de llevarla sujeta.
En la plaza sentada en un pequeño banco de piedra había una chica de 16 o 17 años, de aspecto frágil, con un perrillo muy chico, muy tranquilo que estaba tumbado junto a ella, alejado de ella todo lo que su correa le daba, a pesar de la posición incomoda el perro parecía satisfecho y feliz.
El perrillo pasaba totalmente de mi perra y ella curiosamente tenia una ganas locas de acercarse a el, para no parecer presuntuoso le explique a la chica el carácter de mi perra y mis miedos, y ella con toda tranquilidad y sin dar importancia a lo que yo decía me empezó a explicar no sin esfuerzo, tenía algún problema importante de lenguaje, las vicisitudes de su perro, era epiléptico y las visitas al veterinario y la medicación y lo que ella creía acerca de como debía de llevarse en adelante el tratamiento y lo poco que el veterinario tenia en cuenta si su perro avanzaba o no y me empezó a hablar de pastores alemanes porque su tío había tenido uno, pero que no era igual al mio y siguió hablándome de pastores alemanes......... entre tanto mi perra ya estaba lamiendo al suyo y dándole besos en el morro......
Entre mi pensaba que tenía razón en lo que me explicaba de su perro en relación a la medicación, aplicaba el sentido común de forma aplastante, yo en su caso no hubiera hecho esa reflexión, yo escuchaba...... entremezclada en varias ocasiones la frase "mi tío había tenido un pastor alemán pero que no era igual al tuyo"
Este post es para ella, para esa chica, aunque posiblemente no lo lea nunca....
Eso se llama tener una conversación canina, lo que veo es que solo conversaron usted y la chica y excluyeron de la conversación a los canes, ¿o lo canes los excluyeron a usted y a la chica?. Sobre lo del gallo de mano de piedra que me preguntas: mano de piedra es un tipo de carne, o de corte de carne, no lo sé decir exactamente, que se prepara de distintas maneras, sobre todo para hacer un sándwich, pero que es muy rica envuelta en una tortilla, al estilo del taco mejicano que en Costa Rica llamamos "gallo", como variante del taco. Saludos.
ResponderEliminar¿Aún no aparece la chica?
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