Una tarde en un aeropuerto, es para él una cierta rutina, volver a casa después de estar fuera de ella por unos días, en esa sala de espera confluyen sentimientos que también se repiten habitualmente, de pena por irse, de alegría por volver.
Su avión está a punto de embarcar pero se sienta por unos segundos, el día ha sido muy rápido, todo ha ocurrido muy rápido, demasiado rápido piensa. A él le gusta controlar, al menos lo que le afecta directamente, mira su móvil, como esperando esa última llamada o dudando hacerla él.
Mete la mano en su maleta y extrae un libro, no tiene tiempo para leer ni tan solo una página, lo abre, lo cierra y lo guarda de nuevo en la maleta.
Su mente imagina una silueta femenina llegando a un cine, con una bonita sonrisa esbozada en su cara, es de noche, hace frio, él se dirige hacia ella y la abraza, minutos antes no tenía la certeza de poder verla, se siente feliz y la besa de forma furtiva.
El altavoz vuelve de nuevo a avisar su vuelo, debe recoger sus cosas y caminar hacia el embarque, ahora todo es mucho mas lento, los retornos siempre suelen ser así, lentos, la cadencia de los movimientos, las expresiones de la gente, los avisos por megafonía, la sensación de que no hay ninguna prisa es la mas dominante y una cierta soledad, soledad agridulce.
Camina por el finger hasta el avión preguntándose si se debe sentir afortunado por esa sensación controvertida que le acompaña; se lo pregunta por inercia, él solo tiene una sola respuesta en su mente, él se siente muy especial por ser así, a pesar de que su felicidad conlleva tristeza y alegría.
Ha llegado a su butaca y se sienta, un vuelo mas al lado de la ventana, eso significa poder dormir, sentado hace la última llamada antes de que el avión cierre las puertas. La llamada ha sido corta, demasiado corta y se pregunta si debiera no haberla hecho, se estira y se relaja, baja la cortinilla de la ventanilla cerrándola, desconecta su móvil y cierra los ojos.
Esta demasiado cansado para dormirse, vuelva a imaginar el mismo cine, ahora sin ella, solo hay carteles y horarios de películas, pero no entra en el, no ve ninguna película, sale del cine y callejea, ni hay mucha gente en la calle pero cualquiera piensa puede reconocerle, sigue el frío e incluso hace se levanta un poco de viento.
El avión ha tenido un problema con la tractora que lo impulsa a la pista de rodaje, la voz del comandante lo saca de su ensueño, ya está solucionado y nos vamos dice el capitán.
El aparato despega mientras él sigue imaginando que callejea, intentando encontrar un lugar tranquilo, escondido de las miradas y del viento, para besarla, para abrazarla, para poder acercar sus labios a sus ojos y enredar sus dedos en su pelo, la noche es oscura y fría.
El avión vuela por encima de nubes contaminadas, no son totalmente blancas, ni esponjosas, no son compactas tampoco.
Las azafatas lo devuelven de nuevo a la realidad, pero él no tiene hambre y se vuelve a dormir entre sus sueños……
Su avión está a punto de embarcar pero se sienta por unos segundos, el día ha sido muy rápido, todo ha ocurrido muy rápido, demasiado rápido piensa. A él le gusta controlar, al menos lo que le afecta directamente, mira su móvil, como esperando esa última llamada o dudando hacerla él.
Mete la mano en su maleta y extrae un libro, no tiene tiempo para leer ni tan solo una página, lo abre, lo cierra y lo guarda de nuevo en la maleta.
Su mente imagina una silueta femenina llegando a un cine, con una bonita sonrisa esbozada en su cara, es de noche, hace frio, él se dirige hacia ella y la abraza, minutos antes no tenía la certeza de poder verla, se siente feliz y la besa de forma furtiva.
El altavoz vuelve de nuevo a avisar su vuelo, debe recoger sus cosas y caminar hacia el embarque, ahora todo es mucho mas lento, los retornos siempre suelen ser así, lentos, la cadencia de los movimientos, las expresiones de la gente, los avisos por megafonía, la sensación de que no hay ninguna prisa es la mas dominante y una cierta soledad, soledad agridulce.
Camina por el finger hasta el avión preguntándose si se debe sentir afortunado por esa sensación controvertida que le acompaña; se lo pregunta por inercia, él solo tiene una sola respuesta en su mente, él se siente muy especial por ser así, a pesar de que su felicidad conlleva tristeza y alegría.
Ha llegado a su butaca y se sienta, un vuelo mas al lado de la ventana, eso significa poder dormir, sentado hace la última llamada antes de que el avión cierre las puertas. La llamada ha sido corta, demasiado corta y se pregunta si debiera no haberla hecho, se estira y se relaja, baja la cortinilla de la ventanilla cerrándola, desconecta su móvil y cierra los ojos.
Esta demasiado cansado para dormirse, vuelva a imaginar el mismo cine, ahora sin ella, solo hay carteles y horarios de películas, pero no entra en el, no ve ninguna película, sale del cine y callejea, ni hay mucha gente en la calle pero cualquiera piensa puede reconocerle, sigue el frío e incluso hace se levanta un poco de viento.
El avión ha tenido un problema con la tractora que lo impulsa a la pista de rodaje, la voz del comandante lo saca de su ensueño, ya está solucionado y nos vamos dice el capitán.
El aparato despega mientras él sigue imaginando que callejea, intentando encontrar un lugar tranquilo, escondido de las miradas y del viento, para besarla, para abrazarla, para poder acercar sus labios a sus ojos y enredar sus dedos en su pelo, la noche es oscura y fría.
El avión vuela por encima de nubes contaminadas, no son totalmente blancas, ni esponjosas, no son compactas tampoco.
Las azafatas lo devuelven de nuevo a la realidad, pero él no tiene hambre y se vuelve a dormir entre sus sueños……
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